Andalucía fue pionera en el desarrollo de la energía eólica y ahora se está quedando atrás. Ha llegado el momento de recuperar
nuestro lugar.








La fuerza del viento ha sido utlizada por nuestros ancestros desde tiempos inmemoriales. Esa misma fuerza nos ofrece hoy en día la posibilidad de obtener energía eléctrica, de manera limpia, económica y segura.

El viento se renueva constantemente, es inagotable. Su explotación no emite CO2 ni ningún otro tipo de gas o residuo contaminante a la atmósfera.

El proceso es sencillo: unas aspas, una torre y un generador.

Como la energía eléctrica no es almacenable, toda aquella que se genera debe volcarse en la red. Y en esto, la energía que viene del viento tiene prioridad sobre la que generan las centrales convencionales, con lo que en un tiempo razonable podríamos pensar en prescindir de las centrales que tanto contaminan el planeta. Y así aseguraríamos un futuro limpio y sostenible para las generaciones venideras.

La construcción de parques eólicos requiere la intervención de pequeñas y medianas empresas del sector de la construcción de la comarca.